En el marco del Día Internacional de la Mujer, especialistas en comunicación comparten cómo el storytelling personal y colectivo puede fortalecer la visibilidad profesional, la colaboración y nuevas formas de liderazgo en los equipos de trabajo.
Las historias que contamos sobre nosotros mismos pueden influir en la forma en que trabajamos, colaboramos y lideramos.
Bajo esta premisa se llevó a cabo la charla “Narrativas que inspiran: el poder de nuestras historias en la vida personal y profesional”, la cual se llevó a cabo el viernes 6 de marzo, en el marco del Día Internacional de la Mujer.
La sesión fue moderada por la analista de comunicación, Daniela Carranza y tuvo como ponentes a dos expertas en el área de comunicación; Ninfa Aurora Romero Medellin, quien es gerente del Museo de Telecomunicación; y Liliana García, directora Comercial y Mercadotecnia de la Liga ACE.
La charla tuvo como fin el reflexionar en cómo las historias que contamos y consumimos influyen en nuestras decisiones, oportunidades y cultura organizacional, ya que se abordaron temáticas sobre las narrativas personales y colectivas y el cómo éstas influyen en la forma en que las personas trabajan, lideran, colaboran y se perciben a sí mismas.
De igual manera, la charla buscó hacer una invitación inclusiva para escuchar y reflexionar, ya que se destacó que todas las personas tienen historias que contar y patrones que revisar. Puesto que “cambiar las historias que nos contamos puede cambiar conductas y, eventualmente, transformar la cultura de los equipos y organizaciones”.
Liliana y Ninfa compartieron herramientas para poder destacar en un entorno saturado de contenidos, asimismo explicaron cómo las historias que contamos, influyen en la colaboración, el liderazgo y la toma de decisiones. Igualmente, destacaron la relación que existe entre las historias personales y la construcción de la cultura organizacional.
Hacia el cierre de la charla, las ponentes destacaron que, incluso, una narrativa aparentemente positiva puede convertirse en un límite si no es auténtica o no está alineada con los valores e identidad de cada persona. Reconocer estas narrativas implica un ejercicio de introspección y honestidad personal, en el que también es posible identificar señales como la incomodidad emocional o la falta de coherencia entre lo que se dice y lo que realmente se siente.
Asimismo, subrayaron el poder del lenguaje en la construcción de nuevas posibilidades. Pequeños cambios en la forma de expresarnos —como sustituir frases limitantes por expresiones como “aún no”— pueden abrir espacio al aprendizaje y al crecimiento, al reconocer que las habilidades y procesos se desarrollan con el tiempo.
Finalmente, ambas especialistas recordaron que no se necesitan historias perfectas, sino relatos honestos y útiles.
Elegir de manera consciente las narrativas que compartimos puede influir en nuestras decisiones personales y, al mismo tiempo, contribuir a transformar la cultura de los equipos y organizaciones.
En suma, Narrativas que inspiran nos recordó que cada historia personal es una herramienta de transformación: puede abrir posibilidades, impulsar conversaciones más humanas y fortalecer culturas donde el liderazgo se construye desde la autenticidad.
Al elegir con consciencia las historias que contamos —y las que decidimos dejar atrás— también elegimos cómo queremos relacionarnos, colaborar y crecer dentro de nuestros equipos.
Porque cuando una organización se escucha a sí misma a través de sus propias voces, encuentra nuevas formas de avanzar juntas.




