
¡Un sueño vuelto realidad…! hace muchos, muchos años tuve un sueño, un ensueño, una fantasía; ¿Qué puedo hacer para no pasar inadvertido y poder dejar huella en el camino que me tocó transitar…? Mi primer convencimiento era que yo no vine a pasar sin dejar huella; esa no era mi misión y no podía admitir ser un individuo más… mi angustia y desesperación eran descubrir… ¿cómo?
Mis ansias por hacer camino al pasar me guiaron y me impulsaron, por lo pronto, a no ser hoy igual que ayer…mañana no podía pisar no donde pisé ayer y, así sucesivamente… así lo pensé, como una obsesión; si lo logro, voy por el buen sendero…, y me lancé con esa ensoñación estereotipada en mi piel.
Tuve por suerte el saberme acomodar en el tiempo y en el lugar adecuado y dejarme caer con todo mi ímpetu juvenil. Solo tenía 22 años y yo ya estaba con la responsabilidad de crear una televisora para romper un monopolio… me fui a Cuba a aprender cómo trabajaba y cómo se creaba una televisora… estuve tres meses en la CMQ y en la CMBF que eran las dos cadenas nacionales que iban muy adelante de la televisión mexicana, con quien yo me enfrentaría… con esa enseñanza y mis apuntes se creó el Canal 6, la primera televisora de lo que después fue TIM.
Tuve por suerte que yo dependiera del Consejo de Administración, cuyo Presidente, por fortuna, era Alejandro Garza Lagüera, y digo por fortuna porqué a pesar de tres ocasiones en que solicité se me adecuaran mis percepciones al nivel de mis responsabilidades y resultados, no se hizo y al Consejo, por suerte, también se le olvidó adecuar mis percepciones; ( yo percibía 4,500 pesos mensuales y el equipo directivo que yo formé recibían cada uno entre 18,000 y 26,000 pesos mensuales, cuatro o cinco veces más de lo que yo percibía), así que un buen día, yo ya casado y cansado de la injusticia, decidí retirarme e iniciar por mi cuenta.
Aclaro que no tenía ni un centavo guardado pues estaba recién casado. Esos años en la televisora me sirvieron de mucho porque aprendí mucho.
Pero mis metas estaban estereotipadas en mi mente y en mi piel… revoloteaba en mi imaginación la creación de un sistema de comunicación unidireccional en una misma frecuencia, pero de tipo personalizado. No existía nada parecido… me aventé a diseñarlo: un sistema que, usando una misma frecuencia, pudiera enviar mensajes en forma selectiva a miles de usuarios… era una utopía, pero realizable, mi quimera se trataba de lo que después fue conocido mundialmente como Radio Beep.
Me presenté con D. Pancho Cirilo, a la sazón director del Banco Regional del Norte, y le planté que había renunciado al Canal 6 y que me iba por mi cuenta pero que necesitaba un “empujoncito” pues estaba con mis bolsillos vacíos… inmediatamente me autorizó un crédito a 90 días de plazo por 30,000 pesos y con eso empecé. Al día 89 fui y los pagué y en el día 91 los fui a pedir de nuevo… así, con un maromeo increíble, logré salir de mi penuria, y sigo con el maromeo, pero en otra dimensión.
Tuve, como todo empresario, altas y bajas, pero siempre con la mente y la vista puesta en el horizonte del éxito y la prosperidad de nuestro proyecto y de nuestro personal.
Radio Beep fue un éxito desde el principio y fuimos los que creamos una nueva vida para multitud de sectores, incluyendo el familiar… vino el celular a finales de los 80s y seguimos ascendiendo… luego vino en los celulares el SMS que eran mensajes cortos a través de los celulares.
Anticipamos el fin del Radio Beep y nos reenfocamos en la telefonía de larga distancia… y con el apoyo de IXC de Austin Tex., creamos a Marcatel el 7 de julio de 1994. Época muy severa pues las reglas y condiciones del monopolio, apoyadas por el Estado Mexicano, hicieron imposible la viabilidad de las nuevas empresas que junto con Marcatel nos habíamos atrevido a enfrentar al monopolio.
Fuimos 14 los aguiluchos que osamos desafiar al monopolio y antes de tres años solo sobrevivimos tres de aquellos aguerridos aguiluchos… las demás o se retiraron o se aliaron a otras o se vendieron; nosotros adquirimos a Protel y logramos con esto una redundancia de la red de fibra óptica.
Tuvimos momentos difíciles como cuando nuestro socio IXC, decidió salirse y pusieron sus acciones a la venta en un momento en donde el crédito que habíamos obtenido de Siemens de Alemania estaba parcialmente vencido y nos habían exigido el pago del saldo completo porque no veían posibilidad que nosotros solos, sin socios, pudiéramos pagar el saldo pendiente. Siemens se portó muy receptivo y nos dio un periodo para que arregláramos las finanzas. Vendimos el 40 % de la fibra que nos sobraba y con el producto de esta venta liquidamos el crédito de Siemens en su totalidad después de negociar una quita parcial de los recargos.
Pero no todo ha sido miel sobre hojuelas… nuestra mirada en el horizonte de la prosperidad nunca se empañó y la perseguimos cual niño que va en pos del arcoíris con la esperanza de alcanzarlo. Así, con esa templanza, continuamos defendiéndonos de los ataques diabólicos y constantes del monopolio, contra mí en lo personal y contra Marcatel, hasta que nos nivelamos y entendieron que tendrían que convivir con nosotros. En alguna ocasión nos introdujeron en nuestras llamadas una grabación infernal que les hizo hacer un gran ridículo a nivel internacional pues tras la intervención del USTR de Washington, que yo personalmente promoví, no les quedó otra opción que sacarla; cuando ninguna autoridad mexicana lo logró a pesar de sus y nuestras gestiones… al final de dicho ataque, el Poder Judicial nos dio la razón y los condenó a pagarnos una cantidad superior a los 110 millones de pesos para compensar los incidentes de costas del absurdo juicio en que nos enfrascamos valientemente por varios años.
Ahora, con el terreno más parejo vemos con más claridad que el camino que nos trazamos era transitable… vamos bien y seguimos con el propósito de hace décadas de no volver a pisar en donde pisamos antes; siempre para adelante y oteando persistentemente para definir cuál es el rumbo que debemos tomar en este fascinante y cambiante mundo de las telecomunicaciones.
Ya nos hemos globalizado y sentimos la certeza que el camino que tomamos nos llevará a las cumbres andinas que siempre soñamos.
Nunca volvimos a pisar donde antes ya habíamos transitado; los errores dan mucha enseñanza y quien los aprende nunca más los vuelve a cometer.
Ahora planeamos lo que vislumbramos hace varias décadas: hemos direccionado nuestros esfuerzos y proyectos que sobrepasarán nuestra existencia y planeamos navegar con nuestro invencible barco a distancias en el tiempo que superen los próximos 200 años, con todos a bordo.
Sigamos remando incansablemente con nuestra máxima potencia y llegaremos hasta donde difícilmente alcanzamos a divisar en la búsqueda de nuestra meta en el lejano futuro pero alcanzable.
He dejado como fieles testigos, colgados en las paredes de mi claustro donde he vivido y resuelto todas estas adversidades y logros, unos cuadros colgados en las paredes como mudos testigos de los momentos más difíciles que he superado, los invito a que vengan a verlos.
Algún día me iré y dejaré en buenas manos mi proyecto y desde allá continuaré observando vuestra actitud y plenitud para hacer lo que muy pocos han logrado. El mundo nos mira y nos juzga.
Buena suerte y larga vida.
Gustavo M. de la Garza Ortega
Fundador y Presidente